Página web de Área Oftalmológica Avanzada

Página web de Área Oftalmológica Avanzada


BUSCAR EN ESTE BLOG

lunes, 10 de octubre de 2011

COGNICIÓN Y VISIÓN V. CODIFICACIÓN Y RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA A LARGO PLAZO I

Visión y memoria son dos procesos muy relacionados. La representación mental tiene un alto componente visual pero la imagen que construimos y que almacenaremos en nuestra memoria, se relaciona también con la atención, el significado semántico y las emociones, es decir,  “cada uno ve su propia realidad”, algo que se hace patente al comprobar las  diferencias en las imágenes recordadas de la misma escena para distintos observadores. En este capítulo trataremos:
 
Concepto de memoria a largo plazo.
Memoria Episódicia.
Codificación y consolidación episódica

“La memoria es una forma de inmortalizar el pasado” (Emilio Lledó). La memoria se basa en un conjunto de procesos mediante los cuales la información se codifica, se consolida y se recupera. Aquella información, fruto de las experiencias que persisten a lo largo del tiempo, es lo  que denominamos memoria a largo plazo. Este tipo de memoria puede ser consciente o inconsciente, influyendo en nuestro pensamiento y en nuestra conducta presente  así las experiencias del pasado actúan en el presente pero de una forma no consciente.

Dentro de la memoria a largo plazo, distinguimos entre modalidades declarativas y no declarativas. Las primeras, también conocidas como explicitas, se refieren a la memoria, a largo plazo, de aquello que podemos recordar de forma consciente y  que podemos describir o declarar a otras personas (ideas y acontecimientos). En este apartado se incluyen la memoria episódica (memoria de acontecimientos del pasado personal)  y la memoria semántica (conocimiento general relativo a objetos del entorno y su significado). La memoria declarativa, tanto la episódica como la semántica, dependen del buen funcionamiento de los lóbulos temporales mediales.

La memoria no declarativa o implícita, alude a formas no conscientes de memoria a largo plazo, que se manifiestan como un cambio de conducta sin que haya un recuerdo consciente. Este tipo de memoria no se elabora en el lóbulo temporal, lo hace en diferentes regiones del cerebro (figura).






MEMORIA EPISÓDICA.
En el recuerdo de episodios, memoria episódica, cabe una primera pregunta, ¿qué es lo que determina que una experiencia sea recordada o se olvide con el paso del tiempo ?. Para contestar debemos repasar los tres elementos básicos que definen a la memoria: codificación, consolidación y recuperación. 

En la fase de codificación la información se trasforma en una representación mental que registra algunos aspectos de la experiencia actual. En la línea de contestar a la pregunta inicial, cabe buscar qué es lo que fortalece el proceso de codificación. Básicamente podemos citar dos factores, el grado de atención sobre la información y el grado en que profundizamos en su significado (elaboración). La elaboración implica interpretar la información, relacionarla con otras informaciones y reflexionar sobre ella. Los lóbulos temporales mediales juegan un papel importante en la codificación episódica. Los lóbulos frontales también juegan un papel importante, contribuyen  a la atención y a la elaboración de la información, elementos que favorecen  la codificación.

Cuando la atención está dividida, la codificación es más débil y probablemente los intentos posteriores de recuerdo serán peores. Los estudios de nueroimagen demuestran que los patrones neurales de codificación en atención plena son diferentes a cuando se realizan con atención dividida. En la atención plena  se activaban de forma significativa áreas del lóbulo frontal izquierdo. Se ha visto que, aunque el intento de codificar puede motivar la atención, el intento o propósito per se, no es absolutamente necesario para que la codificación sea efectiva. La codificación es una consecuencia  inmediata del hecho de atender a un estímulo y luego procesarlo y, lo que de verdad influye en la eficacia de la codificación,  es el modo en el que se procesa el estímulo, no la razón por la que se realizó el procesamiento.

Para explicar esto tenemos la teoría de los niveles de procesamiento (Craik y Tulving, 1975),  que se basa en el hecho de que hay diversos aspectos  de un estímulo dado que pueden atenderse y procesarse. La codificación sería  un subproducto del procesamiento del estímulo. Diferentes aspectos del procesamiento del estímulo corresponden a diferentes niveles de análisis que van desde un nivel poco profundo o superficial de análisis perceptivo,  a un nivel profundo de análisis semántico (basado en el significado), que relaciona de forma activa la información aferente con el conocimiento ya almacenado en la memoria. Conforme a esta teoría, la eficacia de la codificación depende en gran medida,  del nivel de procesamiento al que se somete a un estímulo. A mayor profundidad, más fuerte la representación y mayor probabilidad de que se recuerde el estímulo.

La memoria episódica se beneficia claramente de la elaboración del significado de un estímulo o un acontecimiento,  en el momento en que se conoce, en el que llega el estímulo. Recordaremos mejor a una persona que en el momento de conocerla no sólo nos fijamos en sus rasgos, como la cara o forma de vestir, sino en aspectos como, le gusta nuestra casa o tiene la misma inclinación política, es decir con otras informaciones que ya tenemos en la memoria e iremos compartiendo con esa persona (estímulo), durante la conversación. Es de destacar que se va produciendo un “aprendizaje”, no dirigido o intencionado a algo en particular, es un aprendizaje accidental que relaciona información nueva con la que ya teníamos (significado). Esto explica que recordemos cosas con un alto grado de precisión, incluso en casos en que no le prestamos mucha atención en el momento de la experiencia y a pesar de ello, se codifico de una forma fuerte esa información (veremos como el componente emocional juega un papel fundamental en la consolidación).

La codificación y elaboración va ligada a la recuperación, estableciéndose un bucle de retroalimentación. Si la recuperación exige recobrar detalles semánticos de una experiencia pasada, entonces el procesamiento de la codificación de la información semántica será más eficaz. De la misma forma,  si la recuperación exige recobrar detalles perceptivos, entonces el procesamiento perceptivo en la codificación será más eficaz. Este principio de que el procesamiento en la codificación es más efectivo en la medida en que dicho procesamiento se solape con el procesamiento que ha de realizarse en la recuperación, se conoce como “Procesamiento apropiado de transferencia” (Morris 1977). Con esto se ponía de manifiesto que el nivel de procesamiento era importante pero todavía lo era más el solapamiento entre las características  atendidas y procesadas durante la codificación y las buscadas durante la recuperación. Nuestra capacidad de recordar un estímulo depende de la semejanza entre el modo en el que se procesa el estímulo durante la codificación y el modo en el que se procesa durante el examen (recuperación).

Volviendo a la atención, está es importante en el proceso de aprendizaje y recuerdo, no per se,  sino en la medida que estimula la elaboración en un plano profundo de significado (lóbulo frontal izquierdo). El lóbulo frontal izquierdo sustentaría la codificación de palabras mientras que el lóbulo frontal derecho, la codificación de estímulos no verbales, interactuando con el lóbulo temporal medial en el proceso de aprendizaje.

Dentro del proceso de codificación hay dos situaciones que son claves para mejorar la eficacia: la generación y el espaciamiento. El término generación no indica creación sino aprendizaje activo frente al pasivo. Describe el fenómeno de que es más probable recordar la información que uno mismo ha recuperado o generado (durante el estudio), que la información que simplemente se recibe y se intenta memorizar así, es más probable que recordemos los 12 pares craneales con fichas que nos hemos elaborado nosotros mismos que  si los estudiamos directamente de una lista de un libro. Hemos generado un mecanismo de aprendizaje o memorización, es algo activo, es decir, requiere elaboración y atención, los dos elementos que anteriormente hemos dicho que mejoran la eficacia de la codificación. Otro punto a favor es que en el proceso generativo se activa el lóbulo frontal izquierdo.

El espaciamiento fue propuesto inicialmente por Ebbinghaus señalando: “es indudablemente más ventajoso utilizar, con una serie considerable de repeticiones, una distribución conveniente de ellas en un espacio de tiempo, que anotarlas en una solo ocasión”, son más efectivas las prácticas distributivas que las masivas. 

CODIFICACIÓN Y CONSOLIDACIÓN EPISÓDICA.
Acabamos de ver como la codificación en la memoria episódica implica atención y elaboración, funciones que se localizan en los lóbulos frontales, sin embargo las lesiones de estas zonas son moderadas si las comparamos a cuando se producen lesiones en los lóbulos temporales mediales. Esto significa que hay algo más respecto a la simple localización anatómica funcional.

El rasgo distintivo de la codificación episódica  es ligar las diversas características de un estímulo o acontecimiento,  formando una representación de memoria integral. La memoria requiere elementos dispares. Cuando vemos a una persona y la memorizamos, lo que estamos haciendo es codificar aspectos perceptivos de la apariencia visual y sonido de la voz, el contexto espacial y temporal, la codificación fonológica de los nombres y la semántica de nuestra conversación. Todo ello lo procesa una red neural distinta del cerebro, no sólo en los lóbulos frontales. El problema reside en saber cómo ocurre este ligamiento.

La respuesta está en el lóbulo temporal medial. Se ha demostrado que es un área de convergencia, a donde llegan inputs elaborados desde muchas áreas del cerebro. Información referente a una cara, un nombre, contextos, etc. y que convergen especialmente en el hipocampo, donde se liga esta información en una representación de memoria integral. La actividad del lóbulo frontal, implicado en la atención y la elaboración, modula la codificación favoreciendo el procesamiento de determinadas características, ayudando al lóbulo temporal medial y aumentando así la probabilidad de que dichas características se integren formando una representación de memoria episódica.

Hay experiencias que diferencian el lado en que se localiza la lesión. Las lesiones del hipocampo derecho producen más alteraciones en la memoria episódica no verbal, mientras que en el hipocampo izquierdo se altera más la memoria episódica verbal (Milner 1972). 

La memoria episódica codificada seguirá un proceso de consolidación o fijación, que la hace resistente al paso del tiempo. Se produce una transferencia desde los lóbulos temporales mediales hacia regiones corticales laterales. Esta transferencia se realizaría durante el sueño y durante el recuerdo.

En el próximo capítulo seguiremos con la tercera fase, la recuperación de la información, el recuerdo en sí mismo, para terminar con la memoria no declarativa a largo plazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario