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lunes, 17 de octubre de 2011

COGNICIÓN Y VISIÓN VI. CODIFICACIÓN Y RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA A LARGO PLAZO II.

En este capítulo trataremos la recuperación de la memoria a largo plazo, en sus formas episódica y no declarativa, veremos su base anátomo-fisiológica,  cómo se produce y cómo se altera, los fenómenos de interferencia, competencia y  olvido, tan frecuentes en nuestro entorno y que muchas veces no sabemos explicarnos. 
     Recuperación de la memoria
     Claves de recuperación
     El olvido
     Sistemas de memoria no declarativa.

RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA.
El fenómeno de  “recuperación”  es lo que produce la experiencia subjetiva de recordar conscientemente el pasado. La recuperación episódica supone una serie de procesos que se dan, básicamente,  en dos regiones anatómicas del cerebro,   (1) Lóbulo temporal medial, que sustentan la conclusión de modelos y (2) Lóbulo frontal,  que sustentan los mecanismos de recuperación estratégica.

La recuperación  episódica es un eficaz fenómeno cognitivo que trasforma nuestro estado mental actual, de modo que el presente contacta con el pasado y restaura aspectos de este. Una primera cuestión será el preguntarse,  cómo actúa una clave de recuperación, por ejemplo el aspecto de una cara, para recuperar detalles del pasado. Las memorias episódicas se codifican ligando las diversas características de un estímulo o acontecimiento en una representación integral, es una combinación de características relacionadas. Este hecho de multicaracterística explica porque ante un estímulo parcial, una de esas características, actúe como una clave que dispara la recuperación de las otras características que constituían la representación integral. Tenemos acceso a la memoria incluso con una cantidad limitada de información. Es lo que denominamos “Conclusión de modelos” (Nakazawa 2002).

Cuando la memoria episódica no está todavía consolidada, la recuperación se realiza en los lóbulos temporales mediales. Se produce un camino inverso al que siguió el proceso de codificación, es lo que se conoce como “recapitulación”. Las claves llegan al hipocampo y de aquí se proyectan a las zonas corticales donde llegaban los inputs a partir de los cuales se generaba una memoria integral. En el hipocampo la clave provoca la conclusión del modelo y de allí se proyecta de vuelta a las áreas corticales y representa de nuevo la pauta de activación  que se dio durante la codificación. Se recupera una “copia” de la información que estaba presente durante la codificación, aunque no sea una copia idéntica.

Analizando pacientes con patología cerebral selectiva, se vio que el lóbulo frontal también jugaba un papel importante en la recuperación. Los lóbulos frontales contribuyen elaborando un plan para la selección de claves que se van a utilizar para sondear la memoria.  Además, cuando se intenta recordar detalles de una experiencia pasada, se activan las regiones frontales del hemisferio izquierdo,  asociadas con la elaboración semántica. En esta región también se realiza la discriminación competitiva con otros recuerdos que pueden interferir con lo que tratamos de evocar y que son una de las causas del olvido. Por último,  los lóbulos frontales son importantes para evaluar y supervisar la información recuperada, permitiendo la toma de decisiones basado en la cantidad y calidad de lo que se ha recordado.

CLAVES DE RECUPERACIÓN.
La recuperación depende de la clave. La recuperación se estimula por pistas y claves procedentes del medio externo y del interno. Sabemos que en muchos casos de olvido no fue debido a que se hubiera borrado la información, sino que el origen está en que no se dieron las claves apropiadas. El contexto suele aportar calves muy sólidas. Cuando volvemos al pueblo donde vivíamos de pequeños, cualquier detalle que vemos nos evoca recuerdos muy ricos, mucho más fuertes que si estamos en la habitación de nuestra ciudad actual e intentamos recordar nuestra infancia en el pueblo. Esto es lo que se denomina “efecto dependiente del contexto” y apoya la idea que teníamos de que cuando se codifica una representación, el entorno se ligaba con la acción u objeto que estamos fijando en la memoria, de forma que si posteriormente  entramos en contacto con ese entorno  o similares, cualquier detalle pueden actuar como clave, trayendo a nuestra conciencia aquel recuerdo con muchos de los detalles que se codificaron en ese momento. 

De la misma manera, el estado interno actúa como parte del contexto, de forma que en un estado interno determinado en el que se codifico cierta información,  ésta se recupera con mayor facilidad cuando se da ese mismo estado interno. 

Junto al olvido, ligado con la recuperación, un hecho que ha motivado múltiples estudios, es el de los recuerdos erróneos o distorsionados. Se han descrito tres situaciones básicas para explicarlo: el sesgo, la atribución errónea y la sugestión.

Los errores de sesgo se han relacionado con la base cultural de cada persona. Sus creencias y conocimientos así como hábitos de vida, condicionan la información recuperada de la memoria, tendiendo a modificar parte de esa información respecto a cuándo fue codificada, es lo que denominamos “sesgo de creencia”

El falso reconocimiento tiene lugar cuando nos llega un estímulo que, pese a no tener conocimiento previo de él, es semántica o perceptualmente similar a estímulos previamente conocidos. Si nos piden recordar una lista de palabras de productos utilizados en pastelería y se nos pregunta después si estaba la palabra dulce, que no figuraba en esa lista, la mayoría de encuestados dice que sí figuraba en la lista. Esto se debe a que la palabra dulce tiene semejanza semántica con las otras palabras utilizadas en el contexto de pastelería. Dulce es un estímulo coherente con lo esencial de nuestras experiencias pasadas y por ello puede producir un falso recuerdo  o una falsa sensación de familiaridad. Los estudios de neuroimagen muestran que en el falso reconocimiento,  se activan áreas temporales mediales y del hipocampo pero, de forma algo diferente a como se dan en la recuperación de memoria.

La sugestión nos lleva a recuerdos falsos de un acontecimiento original conforme a una información falsa. Mediante preguntas en el proceso de recuperación podemos inducir errores en lo recordado. Esto  tiene una gran importancia en la investigación criminal,  en los juicios,  cuando se le pide a un testigo que recuerde algo, mediante nuestras preguntas podemos llegar a inducir que ese testigo incluya en su recuerdo cosas que no estaban en la escena original. Esto se puede conseguir si al interrogar se incluyen falsedades, de forma que mientras el interrogado escucha, las va fijando en su representación ya codificad así, posteriormente, aparecerán como “ciertas” en la fase de recuperación, cuando volvamos a esa escena y  preguntemos sobre esos hechos.  

Admitir información errónea se debe a que cuando recordamos algo, nunca tenemos un representación idéntica a lo que se codificó, sabemos que esto es así y por ello no somos demasiado críticos a la hora de incorporar a esa representación elementos falsos que encajan con el resto de la representación recuperada. 

EL OLVIDO.
En un trabajo clásico, Hermann Ebbinhaus observó como la memoria  de estímulos y acontecimientos codificados, cambia según aumente el “tiempo de retención”, el tiempo que trascurre entre la codificación y la recuperación era un factor determinante, algo que se admitió como tal durante mucho tiempo pero que luego se ha visto que no es exactamente así. 

Los estudios posteriores demuestran que el tiempo entre codificación y recuperación,  por sí solo, no explica correctamente el olvido, debe darse algún proceso que lo determine. Una de las hipótesis que más se han barajado es la de la competencia o “teorías de interferencia”, donde una clave se liga a una serie de representaciones diferentes  que entrarían en competencia durante la recuperación, produciendo interferencia y distorsionando el recuerdo o llevando al olvido, en la medida que esa clave no ha sido suficientemente efectiva para recuperar esa información que tenemos en nuestro archivo de memoria.

Ejemplos de interferencia los tenemos a diario. Utilizamos una cuenta de email mucho tiempo y luego la cambiamos por otra pero,  en un momento determinado,  después de largo tiempo, queremos recordar la primera y, ya no  podemos. La nueva cuenta interfiere con el recuerdo de la primera, es lo que denominamos “interferencia retroactivia”. También puede darse en el sentido inverso, algo anterior interfiere con información más reciente, es la “interferencia proactiva”.

La memoria es asociativa : la codificación supone la formación de asociaciones entre diferentes representaciones mentales, tal como ocurre al ligar el concepto de password con una secuencia particular de caracteres. La recuperación supone un modelo de conclusión: la presentación de una clave de recuperación, por ejemplo, la solicitud del password que aparece en la pantalla del ordenador, reactiva la representación asociada, la secuencia correcta de caracteres de cada uno. Dados los principios fundamentales de ligamiento y la dependencia de claves de la conclusión de modelos, queda claro que la interferencia  puede llevar al olvido a través de una serie de mecanismos, básicamente dos, el bloqueo y la supresión. 

El olvido puede deberse al “bloqueo” de una representación de memoria, esto es, a la obstrucción que puede ocurrir cuando múltiples asociaciones están a su vez asociadas con una clave  y una de esas representaciones es más fuerte que las otras, lo cual impide la recuperación de la información objetivo. La asociación más fuerte entre una clave y una representación impide que se recupere otras asociaciones más débiles entre esa misma clave y otras representaciones. Si lo que queremos recordar es una de esas asociaciones más débiles, siempre aparece la asociación más fuerte que, en ese caso no es lo que queremos recordar. Se produce un bloqueo.

Para conseguir el desbloqueo de una representación débil, se debe presentar una clave de recuperación más efectiva, una que este asociada más fuertemente con ella.

Otra forma de olvido es lo que se denomina “supresión”, en la que la recuperación activa de un recuerdo debilita la recuperación de otro recuerdo. Al memorizar el nuevo correo electrónico estamos suprimiendo el anterior, para que no compita e interfiera con el nuevo que es el que nos interesa ahora. En el caso de la supresión, la recuperación es más compleja que en el caso del bloqueo.

SISTEMAS DE MEMORIA NO DECLARATIVA.
La memoria no declarativa o implícita no tiene recuerdos, funciona fuera de la consciencia. La recuperación de la memoria no declarativa se expresa en los cambios de conducta que pueden inducir. Este tipo de memoria es la  base de formas de aprendizaje mecánico (hábitos), como la  habilidad de montar en bicicleta, que son cualitativamente distintos y funcionalmente independientes de la memoria declarativa. La memoria no declarativa no está involucrada en los lóbulos temporales mediales, por ello pacientes con alteraciones en estas zonas del cerebro pueden tener una amnesia de memoria declarativa pero pueden conservar habilidades motoras como la de pintar o, incluso, tener capacidad para aprender a pintar. Esto lo vemos con frecuencia en algunas fases de la enfermedad de Alzheimer.

En el estudio de la memoria no declarativa,  cobra especial importancia el fenómeno de priming (activación),  que nos permite disponer más fácilmente de estímulos y acontecimientos que hemos conocido previamente. La presencia de una cara o el escuchar una palabra, puede ocasionar una alteración no consciente de nuestra respuesta posterior a dicho estimulo  o a otro relacionado. Estos cambios comportamentales pueden incluir un aumento de la velocidad de la respuesta, de la exactitud de esa respuesta o un sesgo de la naturaleza de ésta. Un ejemplo clásico de priming es el que se utiliza en el laboratorio. Se proyecta una lista de palabras durante un tiempo muy corto, 34 milisegundos, y luego se pide al sujeto experimental que trate de identificarlas. Lo que suele ocurrir es que recuerda un número muy pequeño de palabras pero, si antes de presentar la lista se proyecta una palabra de prueba dentro de otra lista, es muy probable que sí se identifique esa palabra en la segunda lista.

Existen diversas formas de priming, destacando dos categorías, priming perceptivo y priming conceptual. El primero conduce a un aumento de la capacidad de distinguir un estímulo y, el segundo facilita el procesamiento del significado de un estímulo o aumenta el acceso a un concepto.

El priming perceptivo, como el ejemplo anterior de la lista de palabras, sigue funcionando en los pacientes con lesiones en los lóbulos temporales mediales, con fallo en la memoria declarativa, esto hace pensar que este tipo de priming deriva del aprendizaje que ocurre en las regiones de corteza sensitiva, como la occipital en el caso de utilizar el canal visual.

El priming conceptual es el que se utiliza en la adquisición de habilidades. Para adquirir una habilidad se han propuesto tres etapas (Fitts y Posner 1967). La primera fase es la cognitiva, en la cual el conocimiento se representa de forma declarativa, frecuentemente según un código verbal y con requerimiento de un alto nivel de atención, como cuando aprendemos a esquiar, debemos seguir una serie de instrucciones y prestar mucha atención a los movimientos que hacemos, de lo contrario nos caemos. Con la práctica pasamos a una segunda etapa, la asociativa, en la que el código verbal es menos importante y cuentan más los estímulos motores y asociaciones nemónicas. Ahora ya estamos asimilando las sensaciones de deslizarnos por la pista, los apoyos, la posición de los esquís, etc. Finalmente llegamos a la etapa de autonomía, en la que la conducta se ejecuta de forma muy rápida, casi automática, requiriendo poca atención y, si practicamos mucho podemos llegar al nivel de la foto.



La adquisición de habilidades depende en parte de los núcleos basales, cerebelo y otras regiones corticales. La importancia de los núcleos basales se puso de manifiesto con los pacientes afectos de Parkinson en los que se alteran estos núcleos. En estos pacientes se mantiene el fenómeno de priming pero se altera el aprendizaje o mantenimiento de habilidades relacionadas con la memoria declarativa. La neuroimagen revela alteraciones en la activación del caudado y el putamen.

En el próximo capítulo trataremos la otra forma de memoria, la memoria operativa, la que retenemos brevemente para utilizarla de forma inmediata.

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