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lunes, 28 de febrero de 2011

Día Mundial del Glaucoma

GLAUCOMA, la ceguera que no avisa. Día Mundial del Glaucoma y jornadas de detección precoz (14-18 de marzo). MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR.

El sábado 12 de marzo, se celebra el Día Mundial del Glaucoma (segunda causa de ceguera en el mundo) y durante la semana siguiente, del 14 al 18 de marzo, en Área Oftalmológica Avanzada realizaremos unas jornadas de puertas abiertas para la detección precoz de esta enfermedad.

Desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la tarde se puede acudir a nuestro Centro para someterse de forma GRATUITA a una revisión con los nuevos sistemas de detección precoz del glaucoma.
Te esperamos en AOA,  Dalmases 42 (Barcelona)  935513300, info@areaoftalmologica.com y www.verges.com

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lunes, 7 de febrero de 2011

CRÓNICA DE UN ACCIDENTE (GRACIAS POR VUESTRO CARIÑO)

Estos días, todavía convaleciente tras el accidente de esquí de la semana pasada, alguien muy especial me regalo un libro, “Amo luego existo”, también muy especial, por el tema y porque el autor, Manuel Cruz, es uno de los profesores que tuve el privilegio de disfrutar en mi época de estudiante de filosofía (os lo recomiendo encarecidamente). Su lectura me ha hecho pensar en muchas cosas, como la de ponerme en esa línea de pensamiento cartesiano que te sugiere, entre otras, el tener cinco costillas rotas …. “siento mucho dolor, luego todavía existo”. Bromas a parte, su lectura, con el trasfondo de un recuerdo de lo acontecido todavía muy fresco, me hizo ver la suerte que he tenido, a nivel médico y muy especialmente  a nivel humano y me gustaría compartir  algunas reflexiones sobre las vivencias de estos días.

El pasado domingo, con un día maravilloso de sol y nieve en el Pas de la Casa, acompañado de familia y amigos, justo cuando nos dirigíamos a la cafetería de las pistas (la aspirina), en un momento de esos en que piensas, “ a mi esto no pesará nunca”, se me cruzo alguien (apenas lo puede ver) y en el afán de esquivarlo, me desequilibre y fui a caer sobre una valla de madera clavándome las estacas en el costado …., omitiré detalles pero el “crujio” por dentro (como diría un buen sevillano), tiene tela . Lo cierto es que al recuperar la respiración y comprobar que dentro de todo todavía existía (por lo del dolor), empezó todo un rosario de acontecimientos que vienen al hilo de lo que os quiero trasmitir (básicamente agradecimiento). Los pisters estaban allí mismo, hacían un cursillo, y raudos acudieron a socorrerme, yo levantaba la mano intentando que mi familia, a corta distancia, no se asustara al ver el tinglado que habíamos montado, cuando oí en ese acento porteño tan caracteristico, “che, que esto no es un gran premio y no esta la tele retrasmitiendo ….  y, viste,  el vuelo tampoco fue pa tanto como pa saludar a la afición” …. o cuando bajaba con la camilla, que seguía oyendo, “vamos carlitos, aguanta que ya falta poco” y por lo vagini, entre ellos, “viste, tira que este tio se ha reventado”, comentarios que ya hacían presagiar algo nada bueno. La verdad es que el cariño con que me trataron esos pisters, la gente del ambulatorio del pas y luego en el hospital de Merixel, no se olvida. En la ambulancia, con sabor a Cuba, la doctora me ofrecía compartir el arroset que le estaba esperando al dejarme y en el hospital, el médico de guardia, sobrio, como buen oscense y luego su jefe, del país, nos explicaban la situación, peliaguda pero, nuevamente con un cariño que te llega dentro, al tiempo que todas las enfermeras se esforzaban en que la estancia fuera lo mejor posible, para que luego digan que el sector sanitario ha perdido ese punto de entrega tan necesario para el que llega enfermo. Os aseguro que hacía mucho tiempo que no veía gente tan volcado en su trabajo y en intentar elevar la moral del que sufre.

Para altos vuelos fueron las horas siguientes. Con el riesgo de un cirugía inminente por rotura hepática, mi gente en Barcelona se movilizo para que me trasladarán a la clínica Teknon, por su prestigio y porque allí estaban algunos compañeros que se afanaron en prepararlo todo para cuidarme, el equipo médico de urgencias, el traumatólogo (mi amigo del alma, aunque nos veamos poco, como ocurre casi siempre con los mejores amigos) y el RACC. En cuestión de horas enviaron un helicóptero y, en plan película, te meten encajonado y atado hasta las orejas, con el techo a un palmo de la cara y, vas oyendo el comentario, “ya veras que sitios tan bonitos sobrevolamos, que suerte tienes de poder ir en helicóptero …” eso sí que es dar ánimos de altura y ser positivo. Suerte que en 45 minutos ya estaba en la Teknon. Mi más profundo agradecimiento a un equipo de gente que tanto hace por los accidentados, os aseguro que todavía los oigo tranquilizándome y  dándome ánimos, que gente tan buena. Ya en la Teknon, en la UCI, caras conocidas y las que no, como si fueran amigos de toda la vida. Los médicos y las enfermeras, con todo el follón que tenían (os aseguro que era un no parar), nunca dejaron de atender cualquier cosa que les pidiera y os aseguro que cuando estas “adolorido”, puedes llegar a ser muy cansino, especialmente yo, que me conozco. Felicidades al equipo de la UCI. 

Ya en planta, la misma historia, hecho polvo, sin poder moverme pero eso si, con un hambre que no es normal, bueno en mi caso  sí, esperando siempre a la señora que nos trae la comida, “la mujer más deseada de la clínica”, me consta, con esa sonrisa en la cara del que se sabe bien recibido. Que decir de las enfermeras, un encanto, siempre con una cara amable y dispuesta a ayudar, a que ese dolor se haga más llevadero, hasta el extremo del día que tenía que ir al wc, también omitiré detalles, aunque  la historia da para largo, pero eso sí fue una demostración de afecto y profesionalidad, aguantaron de todo, (una bomba de exterminación masiva), todavía me rio al recordarlo, vaya numerito.

Paralelamente a lo que sucedía en la clínica, mi familia, directa y la no menos real, la del trabajo. Las muestras de cariño y de ánimos han sido infinitas, hasta rayar con lo alarmante, “jefe, tranquilo y tómate los días que necesites, aquí todo controlado”, ¡ups! y entonces te asalta la duda del sentirte “prescindible”, hasta el punto de,” será que prefieren que no venga”. Los amigos, increíble, cómo corren las noticias y la cantidad de gente preocupada por el cómo estaba y el cariño y entrega …., “ya sabes Carlos, aquí estamos para lo que necesites”, amigos de todas partes, incluso el grupo del esquí, los que entrenamos, aunque alguno llegará a pensar,  “a este ya no me lo encuentro en las carreras” (no es que quiera ser pretencioso pero este año ahí estábamos, echándole afición y entrega, que es lo que cuenta, como nos dice la mister). Os aseguro que en estos días me he emocionado.  Finalmente mis hermanos, madre e hijos, aún los escucho, “tómatelo con calma que tu eres muy burro y eres capaz de coger lo que no tienes”, eso sí, dicho desde el cariño y Elena, siempre ahí, siempre dándolo todo, mi ángel de la guardia.

Bueno no me enrollo más. El caso es que quería dar las gracias a toda esa gente que ha estado ahí, ayudando y dando muestras de un cariño que si bien nunca dudé, si ha rebasado en mucho lo que podía llegar a pensar. Me he sentido amado locamente, como la cita del libro, y de ahí este escrito, cuando André Breton en “El amor loco”, le dedica a su hija lo que para él es lo máximo, “te deseo que seas amada locamente”, en contraposición a lo que todos solemos considerar como más lógico, “que ames locamente”, pues sin ánimo de entrar en el debate de quien es más feliz en cuestiones del amor, si el que recibe o el que da, yo he de decir que me he sentido así,  “amado locamente”, por la intensidad de lo recibido, que ha sido mucho y por lo surrealista de algunas de las vivencias de estos días. Gracias a todos, de corazón. Ahora me queda poder devolveros a todos ese “amor” que me habéis dado.

Por cierto, estoy ya muy recuperado y a punto de que me den el alta. Os quiero.