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viernes, 13 de enero de 2012

COGNICIÓN Y VISIÓN XIII.- EL LENGUAJE.

“Al principio, solo había ideas verdes, incoloras que dormían furiosamente”  (Noam Chomsky, 1957). Esta frase constituye un oxímoron, no tiene sentido en un mundo real pero, todos somos capaces de intuir el significado de la frase. El estudio del lenguaje ofrece una de las vías más precisas para conocer cómo pensamos. En este artículo hablaremos de:

  • Centros del lenguaje
  • Estructura del lenguaje. Árbol de frase
  • Procesos de comprensión del lenguaje
  • Representación del significado. Ambigüedad del lenguaje
  • Chomsky y la gramática transformacional 
  • Rutas de lectura. Lectura rápida
  • Procesos de producción del lenguaje
  • Lenguaje, pensamiento y bilinguismo

Siempre que leemos o escuchamos una frase nos centramos en su significado y lo relacionamos con la información que tenemos en nuestra memoria a largo plazo. La disciplina que estudia la comprensión, la producción y la adquisición del lenguaje es la Psicolingüística.

Una parte importante del lenguaje es la gramática y para los lingüistas y psicolingüistas, se trata de la suma de conocimientos que tiene cada uno acerca de la estructura  de su propio lenguaje. Gran parte de este conocimiento es inconsciente pero en él se basa nuestra capacidad para hablar y comprender el lenguaje con facilidad.

CENTROS DEL LENGUAJE.
Desde el punto de vista neuroanatómico, podemos definir una serie de áreas en el cerebro donde se localiza el lenguaje. El área de Wernicke que se sitúa siguiendo la cisura de Silvio, por debajo de la misma, ocupando la cara externa medial del lóbulo temporal. Su función principal es de tipo semasiológico,  que consiste en la decodificación  o desciframiento de la palabra hablada. Su lesión da lugar a la afasia comprensiva de Wernicke.

El Centro de Broca, ubicado en la zona triangular y opercular de la tercera circunvolución frontal ascendente. Es importante en el lenguaje hablado y en la creación de melodías quinéticas. El centro de Broca es responsable de coordinar y secuenciar los movimientos ejecutores del habla. La lesión de esta región da lugar a la afasia motora de Broca.

Centro de Exner, que ocupa los dos tercios posteriores de la segunda circunvolución frontal. Su función es crear  las melodías quinéticas necesarias para la escritura, la coordinación temporal de los movimientos mano-digitles, para escribir. Este centro está íntimamente relacionado con el sistema visual ya que recibe información de lo que escribimos para ayudar a la coordinación de los músculos de la mano y los dedos.
Centro de Luria Inferior. Se extiende por la parte inferior de la circunvolución parietal ascendente y del lóbulo parietal inferior. Su función es la de coordinar la musculatura relacionada con el habla e interviene en la formación de imágenes verbo-motrices.

Centro de Luria superior. Se sitúa en la parte superior de lóbulo parietal inferior. Se relaciona con la escritura, con la  praxis mano-digital así como con las expresiones no verbales del cuerpo que acompaña a todo lenguaje hablado.

Centro de Dejèrine, rodea el extremo posterior del primer surco temporal y ocupa la zona de transición entre el lóbulo parietal y el occipital. Se considera que es el centro de integración simbólica de la lectura o de su trastorno, la alexia y de la integración simbólica de la escritura o de su trastorno, la agrafia. Se trata del centro más importante en la interpretación simbólica de los estímulos visuales y, en cuanto tal, nos permite entender el contenido de un mensaje escrito. Es el centro de la lecto-escritura. Desde la retina llega información al área 19 y al centro de Deérine, donde se producen los perceptos y las imágenes ópticas de los grafemas, que son fundamentales para la lectura.




Centros cerebrales del lenguaje


Desde el punto de vista de la visión, es interesante el centro de Dejérine, porque se encarga de analizar y percibir los grafemas , lo cual implica la síntesis de los rasgos elementales para formar una gestal óptica, reconocer  ésta como un grafema y distinguir éste de otros grafemas. Esto se produce porque este centro envía conexiones a los centros de Wernicke y Broca, pasado del código visual al código fonológico. Posteriormente estas imágenes se unen a sus correspondientes significados y se produce la interpretación semántica del mensaje escrito.

Junto a estos centros específicos del lenguaje, cabe destacar el tálamo, especialmente el núcleo ventrolateral y el pulvinar, con un papel fundamental en la fluidez verbal. También se ha visto que las lesiones de distintas zonas de los ganglios basales, se relacionan con alteraciones del lenguaje, especialmente el habla.

Los estudios recientes con técnicas neurofisiológicas y de neuroimagen, ponen de manifiesto que la concepción clásica de cómo entendíamos el lenguaje ha quedado defesada, ni siquiera se mantiene el hecho de que el lenguaje se localiza preferentemente en el hemisferio izquierdo. Lo que sabemos ahora es que el lenguaje es mucho más complejo y están involucradas diversas áreas del cerebro, muy dispares en su funcionalismo.

ESTRUCTURA DEL LENGUAJE. ARBOL DE FRASE.
El lenguaje se estructura en frases, en un discurso fluido y lógico que facilite su comprensión. El discurso se puede analizar de diversas maneras aunque el más utilizado es el que organiza las frases en niveles, es el “árbol de estructura de la frase”, tal como se muestra en la Figura 1, con el ejemplo de la frase:  “el chef quemo los fideos” (más adelante veremos los problemas que presenta este tipo de análisis estructural y hablaremos de la propuesta de Chomsky con su gramática transformacional).



 
En el primer nivel de la representación del discurso, “Nivel del directorio”, va más allá del significado de cada una de las palabras, representa mentalmente el significado  de la frase y lo relaciona  con el contexto en el que se da y con la información que disponemos  en la memoria a largo plazo.  Esta ligazón nos permite relacionar  la  información contenida en la frase con un conocimiento anterior, por ejemplo: los fideos también estaban quemados la última vez que comí aquí y además, generar deducciones: debería probar otro restaurante.

Debajo del nivel directorio, se sitúa el “Nivel de la sintaxis”, que especifica la relación entre los tipos de palabras de una frase. En este nivel se representan las estructuras de la frase, forman parte de la representación mental de ésta. Pacientes con lesiones en el área de Broca y en la región frontal izquierda del cerebro, manifestaron afasias con alteración en el nivel sintáctico, aparecen  dificultades para relacionar el discurso  y los niveles sintácticos de representación. Estos pacientes conocen el significado de las palabras, pero tienen problemas  en la relación que guardan entre ellas dentro de la frase.

En el nivel subsiguiente, estarían los niveles de palabras y  morfemas, que se encargan de codificar el significado de las palabras. Un morfema es la mínima unidad de significado en el lenguaje. La palabra quemado estaría formada por dos morfemas, quem (de quemar) y ado, que indica el tiempo pasado. Es característico que pacientes con afasia de Wernicke, tengan problemas en el nivel de palabras y morfemas.

En el nivel más bajo del diagrama encontramos los fonemas, que representan  las unidades más pequeñas distinguibles del sonido del habla y que dan lugar a los morfemas en un lenguaje determinado. Los fonemas no pueden representarse con la ortografía ya que en muchos casos, palabras diferentes tienen la misma forma fonética y se escriben de forma diferente, como, aya, haya o halla, por ello es necesario un alfabeto fonético.

Una de las características del lenguaje humano es su capacidad generativa, es decir la capacidad de recombinar morfemas, palabras y frases para generar un número casi infinito de pensamientos.  Por otro lado, la diferencia fundamental entre el lenguaje humano y el de los primates no humanos es que, a pesar que estos últimos pueden comunicarse, no entienden la capacidad de designar las palabras a los objetos, pueden presionar una tecla con la figura de una fresa para que caiga la fresa, pero no entienden que esta tecla designa específicamente a la fruta fresa.

La recurrencia sintáctica sería la propiedad crucial que separa las capacidades del lenguaje humano respecto a otros sistemas de comunicación no humanos, entendiendo por recurrencia sintáctica a la capacidad de inclusión de fragmentos de una frase dentro de otros fragmentos o frases así, a la frase, el chef quemo los fideos, podríamos añadir otras frases como, … a los fideos que se hicieron con el trigo cultivado en la granja que está al lado de mi casa …. etc., alargándola todo lo que queramos.

PROCESOS DE COMPRENSIÓN DEL LENGUAJE.

Los investigadores del lenguaje  utilizan el término “léxico” para referirse al conjunto completo de representaciones mentales de las palabras. Con frecuencia interpretamos el léxico como un diccionario mental, un depósito de lo que cada uno de nosotros conoce sobre las palabras, lo que representan y cómo se utilizan. Muchos investigadores han llegado a la idea de que la representación mental de las palabras se podría describir como redes que comprenden tres componentes principales: la ortografía, el sonido y el significado, es lo que se denomina “Modelo Triangular”, ya que se representan como un triangulo donde el significado esta en el vértice superior y la ortografía y el sonido, en los dos extremos de la base.

En este modelo, la percepción del habla implica la relación entre la representación del sonido, – la fonología –, y la representación de su significado, – la palabra -. La producción del lenguaje implica relacionar el significado de una palabra con la representación de su sonido, cuando se pronuncia en voz alta (cuando se habla), o con la ortografía, cuando se representa por escrito. Debido a que las relaciones entre sonido, significado y ortografía, suelen ser arbitrarias, la comprensión es un asunto complicado así, nada de lo relacionado con la ortografía o el sonido de la palabra “gato” es inherente a la realidad de felino.

La comprensión de la palabra podría estar determinada por diferentes sistemas de procesamiento que van desde la propia discriminación acústica  de los diferentes sonidos, la percepción categorial de los distintos fonemas y, por último, el significado propio de cada palabra en el contexto de la propia comunicación.
Precisamente esta idea de la palabra  en el contexto de la comunicación humana, abre el debate de entender el lenguaje como una serie de palabras individuales que se organizan de acuerdo con unas leyes y reglas específicas que dan lugar a las frases. Las palabras serán los “ladrillos” que se emplean para construir una casa, en función de cómo se organicen, darán lugar a uno u otro tipo de construcción. Este punto será el tema clave en el análisis linguistico de Chomsky y que mas adelante tocaremos.

En la percepción del habla se da un fenómeno que se denomina “restauración del fonema” y consiste en que a veces escuchamos una palabra, pero solo una parte de ella y, si el contexto es claro, en la mayoría de ocasiones somos capaces de “rellenar” la palabra, así en el ejemplo: “vieron un alón lleno de gente”, casi todos podemos inferir que alón corresponde a la palabra salón y aunque no la hayamos oído bien, no nos suele llevar a confusión, todos sobre-entendemos que quería decir salón. Este fenómeno de relleno de una palabra,  de restauración del fonema, se debe a un mecanismo de arriba hacia abajo, a la integración de ambas informaciones, y se produce de forma muy rápida, casi automática.

REPRESENTACIÓN DEL SIGNIFICADO. AMBIGÜEDAD DEL LENGUAJE.
Al relacionar los diferentes niveles de las representaciones lingüísticas, aparece una de las mayores dificultades que presenta el lenguaje, la “ambigüedad”, responsable de que haya más de una interpretación en un sonido, palabra, frase u oración.

En la vida real, la ambigüedad es un hecho muy frecuente y debemos resolverlo para evitar malos entendidos. Una forma de resolver la ambigüedad es integrar la información de arriba a abajo con la de abajo a arriba. La segunda procede directamente de lo que percibimos y, en el modelo triangular se mueve desde la información ortográfica y fonológica, hacia el vértice superior donde se encuentra el significado, mientras que la información de arriba a abajo, procede de la información que tenemos cada uno de nosotros en la memoria a largo plazo y de la información del contexto en el que nos movemos.  Esta integración  de información tan dispar no es sencilla y constituye un motivo de debate en el ámbito de la psicolingüística actual.

Un primer intento de interpretar la integración de información de arriba a abajo y de abajo a arriba, permitiría explicar cómo diferenciamos  las palabras cuando oímos hablar. En un análisis fonológico no hay espacios en blanco entre las palabras, sin embargo sabemos cuando acaba y cuando empiezan cada una de ellas. La información de abajo arriba utiliza señales como los espacios que dejamos entre palabras cuando nos paramos a pensar o al respirar, mientras que la información de arriba a abajo, incluye el conocimiento sobre los patrones habituales  de los fonemas  así, si escuchamos la secuencia “rk”, como en español no hay palabras con esta secuencia de letras, es probable que “r” sea el final de una palabra y “k”, el inicio de otra palabra y esto se debe al conocimiento que tenemos de idioma.

Las oraciones o frases pueden proporcionar contextos  que pueden matizar el significado de las palabras individuales, aunque éstas tengan significado en sí mismas. Parte del significado de la frase depende del significado de las palabras y en gran parte de la sintaxis de la frase: no es lo mismo “un perro mordió a un hombre” que, “un hombre mordió a un perro”. Ante una frase escrita o hablada, el orador pretende trasferir un significado, generalmente único y para ello el oyente o lector debe figurarse cuál es, reconstruyéndolos a partir de la cadena de palabras. Es frecuente que se den errores de estructura, en la sintaxis pero, a pesar de ello, solemos resolver esa ambigüedad bastante bien. Generalmente la interpretación es muy diferente y el contexto pone de manifiesto el error en el significado de la frase y, en muchas ocasiones es motivo de broma, esto lo saben muy  bien los humoristas.

La ambigüedad debida a errores estructurales se pone de manifiesto con la inmediatez de la comprensión. Cuando oímos una frase la vamos interpretando a medida que van entrando las palabras, por ello se recomienda no interpretar lo que nos dicen hasta que hemos oído toda la frase, de esta forma podemos reducir la ambigüedad.

Los investigadores consideran que ante una frase temporalmente ambigua,  se elige primero una estructura sintáctica con información de abajo arriba y solo más tarde se contrasta con información de arriba abajo. De acuerdo con esta hipótesis (ambigüedad sintáctica), existiría un sistema de comprensión del lenguaje, denominado “parser” (analizador sintáctico), que toma la señal de entrada hablada o escrita y construye una organización sintáctica  para la frase entrante, de forma parecida a los árboles sintácticos. Cuando se encuentra una ambigüedad estructural, el árbol se puede construir de dos o más formas, de manera que el parser elegirá la opción más simple pero, si el significado no tiene sentido con la estructura elegida por el parser, nos damos cuenta que “nos hemos metido en un jardín”, forma en que se designa este tipo de errores (frases de jardín), o de ambigüedad de las oraciones, y  buscamos otra opción.

En esta línea de estudio está el lenguaje figurativo, ambiguo en sí mismo y donde una palabra se le atribuye un significado diferente, bien por metáfora o por similitud. El lenguaje figurativo se suele utilizar en las descripciones de emociones y de conceptos abstractos. Los estudios de neuroimagen muestran como el lenguaje figurativo se da fundamentalmente en el hemisferio derecho, contrariamente a lo que ocurre en la comprensión del lenguaje, que se da en regiones del hemisferio izquierdo. Se ha visto que el lenguaje figurativo estaría más relacionado con el tono y la melodía de la frase, con la entonación de la frase, como elemento clave en su interpretación. Todos hemos visto como los cambios en el tono de voz en una frase, puede hacer cambiar el significado de ésta.

La ambigüedad en el lenguaje ha sido uno de los temas clave en la lingüística, para aquellos que quieran saber un poco más de este tema les propongo seguir el artículo en el punto siguiente, un pequeño análisis de la aportación de Noam Chomsky. Los que quieran ir avanzando, pueden saltarse este punto e ir directamente al que trata las rutas de lectura.

CHOMSKY Y LA GRAMÁTICA TRANSFORMACIONAL.
“Al principio, solo había ideas verdes, incoloras que dormían furiosamente”. Esta es una de las frases más famosas del siglo XX y la encontramos en la monografía de Noam Chomsky de 1957 (Syntactic Structures). Con esta frase inicia todo un corolario de argumentos para desmontar la concepción clásica estructuralista del lenguaje. Esta frase constituye un oxímoron, no tiene sentido en un mundo real, las ideas no tiene color, no duermen ni evidencian carácter furioso sin embargo, todos somos capaces de intuir el significado de la frase.

Chomsky estudio la ambigüedad del lenguaje analizando pares de frases donde al cambiar la ubicación de sus términos, en unas no cambiaba el significado de la frase, mientras que en otras si lo hacia: “el gato atrapó al ratón” vs “el ratón fue atrapado por el gato”, donde no cambia el significado frente a: “muchos hombres leen pocos libros” vs “pocos libros son leídos por muchos hombres”, donde no se puede invertir las clausulas sin modificar el significado. De la misma forma Chomsky analizo frases que aunque similares en la construcción gramatical, tenían significados muy diferentes.

Lingüistas anteriores a Chomsky ya habían puesto de relieve la ambigüedad de ciertas frases y habían propuesto una serie de reglas que permitiera a los individuos formular y crear todo tipo de frases, eliminando la ambigüedad que aparecía en su significado. Destacan nombres como Lewis Carrol o Edward Sapir, todos ellos con intentos que al final fueron infructuosos. La originalidad de Chomsky es su propuesta de que el hablante tiene una gramática innata que ira desarrollando en el transcurso de la vida, junto al aprendizaje cognitivo del significado de las palabras, de forma que le permitirá discriminar el significado de frases complejas incluso cuando no siguen una correcta estructura gramatical.

Con su gramática de estados finitos, desmonto la idea clásica estructuralista de cómo se pueden generar oraciones, de que las reglas hasta ahora propuestas no eran operativas para describir las posibles oraciones que puede construir un hablante de cualquier lengua, ni siquiera la gramática de estructura de frase, que suponía un nivel gramatical más avanzado, y con buenos resultados en el análisis de la lengua inglesa, resolvía muchas de las ambigüedades que podían generar ciertas frases construidas por un hablante cualquiera.

Para resolver el problema de la ambigüedad, Chomsky propuso el “análisis transformacional”, en el que se postulan una serie de reglas mediante las cuales las oraciones pueden relacionarse entre sí, de tal modo que una oración o, más exactamente, la representación abstracta de una oración, puede convertirse o transformarse en otra. La gramática transformacional  opera a partir de reglas de estructura de frase, se generan únicamente los núcleos oracionales  u oraciones básicas  (kerned sentences), las cuales son enunciados breves en voz activa. Se generan siguiendo instrucciones para construir cadenas del tipo: Oración (O)= Frase Nominal (FN) + Frase Verbal (FV) o Frase Verbal (FV) = Verbo (V) + Frase Nominal (FN).

A partir de un único símbolo O, y mediante una serie de reglas perfectamente especificadas, similares a las que utilizamos en las matemáticas, es posible generar una oración básica del tipo,  “el libro muestra el grabado”, de forma que todas las oraciones gramaticales de una lengua puede generarse trasformando estas oraciones o estructuras básicas. Las transformaciones son un conjunto algorítmico de procedimientos  que siguen un orden prestablecido y permiten convertir una cadena lingüística  en otra, así podemos convertir una oración en voz activa en otra oración en voz pasiva o una afirmación en una negación. 

Para Chomsky era fundamental establecer unas reglas que permitieran entender el lenguaje ya que de esta forma podíamos acceder a una mejor comprensión del pensamiento. Sus postulados transformacionales fueron recogidos por otros investigadores de la psicología cognitiva (Miller, Fodor, Bever, Garret y Pinker, entre otros).

RUTAS DE LECTURA. LECTURA RÁPIDA.

Cuando leemos estamos traduciendo lo impreso a su significado, tarea que puede plantearse de dos formas diferentes, una que va directamente desde la ortografía hasta el significado y otra, que va desde la ortografía hacia la fonología y finalmente al significado. Cuando aprendemos a leer y nos ponen ejercicios de lectura en voz alta, claramente estamos utilizando la segunda vía, con el paso intermedio de la fonología. Para la mayoría de investigadores, el paso intermedio, el fonológico, solo se daría en la fase de aprendizaje de la lectura, mientras que en el adulto o en el lector experto, sucedería la primera opción, pasamos de la ortografía al significado, muchos más rápida y efectiva.

Los estudios más recientes ponen de manifiesto que eliminar el paso fonológico no es tan sencillo. Ante la palabra gato, las letras G,A,T,O, en ellas no hay nada que se parezca a lo que entendemos como un gato, mientras que la información ortográfica junto a la fonológica, permite construir una mapa cartográfico con pautas más regulares que hacen más fácil el cálculo mental sobre el significado de la palabra. Dependiendo de las palabras y del contexto, se podrían utilizar las dos vías, es decir, no son excluyentes, aunque en la mayor parte de la lectura se utiliza la vía larga, con la fonología como elemento clave para llegar al significado desde la ortografía.

Los estudios de neuroimagen corroboran esta hipótesis. Durante la lectura se activan dos regiones del hemisferio izquierdo, una en la zona temporoparietal, cerca de las áreas involucradas en el procesamiento del significado de las palabras y en la fonología. La otra área es el sistema occipitotemporal. La primera está más activa en la fases iniciales del proceso de aprendizaje de la lectura, o cuando leemos en voz alta, donde se involucra la fonología, mientras que la occipitotemporal se activa cada vez más en los lectores expertos, lo que se relaciona con una lectura más rápida, basada en la percepción visual de la palabra, que se complementaría con una interpretación del significado basado en un procesamiento de arriba hacia abajo.

Un tema interesante es el de la lectura rápida, que si bien tuvo su momento de gloria hace unos años, actualmente ha quedado desfasado ya que el intento de evitar el paso intermedio de la fonología, hemos señalado que no es tan sencillo y la propuesta de sacadas más rápidas de los ojos para incrementar la velocidad de lectura, tampoco ha dado resultado. Cuando leemos, necesitamos foveolizar las palabras y en la fóvea solo entra una o dos palabras, por la distribución de los conos en la retina, lo cual determina que la mera observación de las frases o los movimientos oculares más rápidos, no resulten en una lectura más rápida, únicamente hacemos una “ojeada” que no supone alcanzar el significado completo de todo el texto.

PROCESOS DE PRODUCCIÓN DEL LENGUAJE.
El lenguaje aparece como un proceso mediante el cual convertimos los pensamientos  no lingüísticos  en lenguaje y posteriormente desarrollamos un plan de expresión oral. Para estudiar cómo se produce el lenguaje se ha recurrido a los errores que se producen cuando hablamos (Fromkin 1971).

Los errores más frecuentes son los de intercambio de palabras, tal como: “escribí una madre a mi carta”, donde se han intercambiado el lugar de las palabras en la frase. Las palabras intercambiadas suelen pertenecer a la misma clase gramatical, como sustantivos con sustantivos, etc.

Garret, 1975 y Levelt, 1989, propusieron un modelo de producción de lenguaje, basado en los errores en el habla, que contempla tres niveles diferentes antes de llegar a la articulación. El primero es el “nivel de mensaje”, donde el orador formula el mensaje que se ha de transmitir pero que todavía no es plenamente lingüístico. La siguiente fase es la “codificación gramatical”, con dos subprocesos, uno, que implica la elección de las palabras que utilizaremos para enviar el mensaje, y otro, que implica el desarrollo de la estructura sintáctica de la frase que se va a pronunciar. Toda esta información se pasa a un tercer nivel, el de la “codificación fonológica”, en la cual se desarrolla la representación fonológica de la pronunciación y por último se articula el mensaje.

La codificación gramatical es clave en la elección de las palabras, se relaciona la información semántica en el nivel del mensaje con palabras individuales contenidas en el léxico. Por ejemplo, si se nos cae un bolígrafo mientras estamos sentados en nuestro pupitre en clase e intentamos recuperarlo pidiéndole a nuestro compañero que está delante si nos lo puede alcanzar, podemos decirle tanto que se encuentra bajo el asiento, como bajo la silla que está frente a nosotros. Ambas opciones son elecciones razonables dado el tipo de muebles y el tipo de mensaje que estamos intentando transmitir.

Esto sugiere que el significado de nuestro mensaje activa en parte estas dos opciones posibles y, acabaremos eligiendo la que este más activada, aunque, puede ocurrir que mezclemos palabras de ambas opciones, como: “mi bolígrafo está bajo tu asentadera, perdón, tu asiento”, es lo que se conoce como lapsus y se debe a que en el proceso de elección de las palabras, se activan silla y asiento, bolígrafo o coger y dar, palabras que deben competir entre ellas. En general, las palabras se eligen primero y se sitúan al principio de la frase que se va a expresar, y la estructura semántica  que se desarrolla es aquella que se puede acomodar a la elección de estas palabras. La accesibilidad léxica es lo que determina la elección de la estructura de la frase.

Según se seleccionan las palabras y se planifican partes de la frase, estos elementos de la expresión se van enviando hacia la siguiente fase de la producción del lenguaje, la codificación fonológica y de esta manera recuperamos la representación de la pronunciación que es necesaria para articular las palabras durante la expresión. La elección de la palabra y la recuperación de su pronunciación son fases diferentes y esto explica situaciones como la de, “lo tengo en la punta de la lengua”, situaciones donde pensamos en alguien, sabemos perfectamente quien es pero, no somos capaces de recordar el nombre en ese preciso instante. Hemos accedido al componente semántico  de la palabra correctamente, pero por alguna razón, tenemos problemas para pasar de la representación semántica a la pronunciación, es una dificultad para acceder al nivel de la pronunciación de la palabra.

LENGUAJE, PENSAMIENTO Y BILINGUISMO.

Los lenguajes difieren en los términos sobre cómo describen el mundo. Para muchos los lenguajes perfilan fuertemente el modo en que sus hablantes perciben y conciben el mundo. La opinión actual es que “pensar” es un complejo conjunto de colaboraciones entre representaciones y procesos lingüísticos y no lingüísticos (Papafragou 2006).

El tema del bilingüismo también es interesante porque, a priori podría pensarse que hay un almacén léxico para cada idioma y en realidad se ha visto que en ocasiones son independientes pero, en otros muchos casos hay un léxico común que puede llegar a complementarse o a interferir. Una persona puede manejar dos idiomas en función de la edad en que los aprendieron y con qué frecuencia se practican. Para el aprendizaje de dos lenguas se debe constituir un doble almacén léxico, lo cual supone que tendrán menos vocabulario de cada lengua que un niño bilingüe, aunque la suma de los dos vocabularios dará un valor total similar al del bilingüe.

En los adultos bilingües, como tiene que manejar los dos almacenes léxicos, se produce con mayor frecuencia el fenómeno de, “lo tengo en la punta de la lengua”. En los sujetos bilingües también se produce la necesidad de inhibir un lenguaje cuando se activa el otro, este proceso supone una ventaja sobre los monolingües en procesos como juegos, donde se precisa una buena retención de términos, tienen mejor memoria operativa, y que explica porque en muchos centros se propone el estudio de dos lenguas desde edades tempranas de la vida.

Dejo para un próximo artículo el estudio detallado de la Dislexia, una alteración de la lecto-escritura, que constituye uno de los temas de debate más interesantes en los sistemas educativos actuales.


Dr Carlos Verges

935513300 - info@areaoftalmologica.com

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