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lunes, 10 de marzo de 2014

QUÉ DEBO SABER DEL GLAUCOMA

El 12 de marzo serà el día mundial del Glaucoma, una enfermedad que supone la segunda causa de ceguera en el mundo, incluso a pesar de disponer de los modernos sistemas de análisis para prevenir su inicio y su evolución. El problema es que no avisa, el que lo padece no nota molestias hasta que se inicia la pérdida de visión, fase en que ya no podemos echar marcha atrás.



¿Qué es el glaucoma?
Es una enfermedad que se define como neuropatía óptica isquémica, es decir, una afectación del nervio óptico (neuropatía) por falta de irrigación (isquémica) que produce pérdida de visión (óptica). El nervio óptico se encarga de conducir el estímulo eléctrico que se produce en la retina (al codificar la luz que nos llega del exterior), hacia el cerebro, para que se recodifique y tengamos la sensación de ver.

En el glaucoma se daña el nervio óptico, así la señal que llega al cerebro es deficiente, generando una visión alterada. El nervio óptico es muy sensible a los niveles de oxígeno, por ello cualquier trastorno que  suponga una reducción de la oxigenación, producirá la atrofia de las fibras que lo integran, se reduce el campo de visión periférico. La causa más frecuente del glaucoma es la elevación de la presión intraocular.

¿Es lo mismo hipertensión ocular que glaucoma?
No exactamente, la hipertensión ocular puede aparecer por múltiples causas y mantenerse durante periodos de tiempo variables. Si la presión ocular es suficientemente alta o permanece un tiempo prolongado, producirá la compresión de los vasos sanguíneos del interior del ojo y una reducción en la llegada del oxígeno. El nervio óptico, su inicio, la papila, es una de las estructuras más sensibles a este fenómeno (figura). La isquemia a este nivel provoca la atrofia de las fibras nerviosas del nervio y es en esta fase cuando hablamos de glaucoma.
En base a esto, diferenciamos entre la fase de hipertensión ocular, sin lesiones en el nervio óptico y la fase con lesiones, entonces hablamos de glaucoma.

¿Todos los glaucomas se deben a la presión ocular elevada?
Nuevamente la respuesta es no. El 85% de los casos de glaucoma se deben a una hipertensión ocular, valores por encima de 20 mm Hg,  pero existe un 15% de casos en los que se produce la muerte de las fibras del nervio óptico por otras causas, es lo que se conoce como glaucoma normotensional.

 ¿Cuáles son las causas más frecuentes de glaucoma?
En la mayoría de casos se debe a una obstrucción en la zona de salida (trabéculo), del líquido del interior del ojo, el humor acuoso. Se acumula dentro del ojo y se eleva la presión intraocular.
La alteración del trabéculo puede producirse desde el nacimiento (glaucoma congénito), por cambios degenerativos que aparecen con la edad (glaucoma primario), secundario a otras enfermedades (glaucoma pigmentario, pseudoexfoliativo), por alteraciones anatómicas (glaucoma por cierre angular) o secundario a la presencia de cataratas, o por la toma de ciertas medicaciones, como corticoides a antidepresivos.

¿Qué síntomas produce el glaucoma?
Excepto en los casos de glaucoma agudo por cierre angular, el resto de glaucomas no suele dar molestias. En las formas agudas aparece un dolor muy fuerte en el ojo, como si le clavaran un clavo, por eso también se conoce como “dolor en clavo”, muy intenso, que provoca que el paciente acuda al médico.

En la mayoría de glaucomas, las formas no agudas, la enfermedad no produce molestias y solo nos damos cuenta de su presencia en el momento que ya se ha producido la muerte de un 60% de las fibras del nervio óptico, demasiado tarde. Para evitar esta situación los oftalmólogos insistimos en la necesidad de hacer exploraciones rutinarias, una vez al año, para detectarlo antes de que se inicie la pérdida de visión.

¿Quién es más propenso a padecer un glaucoma?
La presencia de glaucoma aumenta en personas que tienen antecedentes familiares de glaucoma, especialmente a partir de los 40 años y en individuos de raza negra o asiáticos. También son más propensos los pacientes que sufren alteraciones vasculares, como diabetes, hipotensión arterial y en los cuadros vasoespásticos, como la enfermedad de Raynaud o cefaleas migrañosas, son pacientes que de forma característica tiene manos y pies fríos. Una dieta anómala y el estrés también puede influir en la evolución del glaucoma.

¿Cómo se diagnostica?
Es necesario realizar una revisión en la que se tiene en cuenta la presencia de factores de riesgo, los que hemos citado anteriormente, y una serie de exploraciones que básicamente incluyen la toma de la presión ocular, el campo visual y muy especialmente, el estudio de las fibras nerviosas de la retina y el nervio óptico (OCT de mácula y papila y GDx).

El estudio de las fibras nerviosas supone un gran avance en el diagnóstico precoz. Cuando solo disponíamos de la toma de la presión y el campo visual, se detectaba el glaucoma cuando ya se había producido una atrofia importante, un deterioro del 60% de las fibras, mientras que ahora, con estos nuevos sistemas, se detecta cuando hay un deterioro mínimo, del 20%, lo cual permite salvaguardar la visión  de estos pacientes de forma muy eficiente.

¿Cómo se trata el glaucoma?
El tratamiento va dirigido a reducir la presión ocular, a mejorar la salida del humor acuoso y a proteger las fibras del nervio óptico. En la mayoría de casos se inicia el tratamiento con fármacos, generalmente en forma de colirios y si esto no es suficiente o el paciente no es constante en la administración del fármaco, se recomienda tratamientos alternativos, láser o cirugía.

Actualmente cada vez se realiza con más frecuencia la cirugía ya que es muy efectiva, segura y evita las fluctuaciones de presión por mal cumplimiento en la administración del fármaco así como las alteraciones en los tejidos que inducen estas gotas, generalmente presencia de ojo seco por deterioro de la superficie ocular. La esclerectomia profunda no perforante o los nuevos sistemas de drenaje que se implantan con cirugía minimamente invasiva, se van imponiendo en el tratamiento del glaucoma.

Con este artículo queremos concienciar a la población de la importancia de realizar revisiones oftalmológicas periódicas, una vez al año, para diagnosticar de forma precoz enfermedades que pueden ocasionar una pérdida irreversible de la visión, como el glaucoma, especialmente ahora que disponemos de tecnologías que nos ayudan de forma muy efectiva y segura.

Dr Carlos Verges
935513300 - info@areaoftalmologica.com



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