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miércoles, 14 de mayo de 2014

Para los que sufren de ojo seco, la llegada de la primavera suele ocasionar un aumento de las molestias, algo que podemos prevenir y mejorar

Dr Carlos Vergés

En el último número de abril hablábamos del ojo seco en las mujeres, de los cambios hormonales  a partir de la menopausia como primera causa de ojo seco y la importancia de realizar revisiones para frenar su avance y las molestias que ocasiona. En este número queremos seguir con el tema del ojo seco y su asociación a los problemas de alergia tan frecuentes en esta época primaveral.



El ojo seco y la irritación ocular de origen alérgico, son entidades diferentes pero se relacionan entre ellas.
Durante los meses de primavera son muchos los pacientes que nos consultan por irritación ocular pensando que se trata de un cuadro alérgico y es cierto que en algunos casos es así pero, en muchos otros se trata de una asociación entre diversos factores que afectan a la superficie ocular.

La presencia de polen en el ambiente, especialmente en días ventosos, asociado a la polución de ciudades como Barcelona, es una terrible asociación para los ojos y para las vías respiratorias. La polución actúa como un potenciador del polen, desencadenando una reacción inflamatoria que irrita las mucosas, como la conjuntiva ocular.


La polución potencia la reacción alérgica del polen, irritando los ojos y el tracto respiratorio.
Esta situación de irritación conjuntival al asociarse polución y polen, crea un estatus de inflamación en los ojos que provoca la descompensación de otros trastornos, como el ojo seco. En los casos que ya existía un cierto grado de ojo seco, es frecuente que en la época primaveral se agrave, los pacientes sienten molestias al parpadear, sensación de quemazón e incluso puede que les lloren los ojos, algo que les despista todavía más ya que no es algo habitual en estos pacientes.

El ojo seco es una alteración de la superficie ocular ocasionado por un descenso en la producción de lágrima (generalmente de origen hormonal) o por una mala calidad de lágrima, con un exceso de evaporación de la lágrima (generalmente por alteración de las glándulas de meibomio de los parpados). En ambos casos se produce una rotura de la película lagrima que protege la superficie ocular, quedando expuestos los tejidos, córnea y conjuntiva, a la acción del aire, provocando se desecación.

El ojo seco se produce al contactar directamente el aire con la superficie ocular por rotura precoz de la película lagrimal, ocasionando la inflamación de los tejidos.
El aire reseca la superficie ocular y desencadena una inflamación que será responsable de las molestias que suelen padecer los pacientes con ojo seco, como sensación de arenilla, quemazón, pesadez de parpados e imposibilidad de permanecer mucho rato fijando la vista, leyendo o delante de una pantalla de ordenador.
Las molestias pueden ser muy variables, desde una sensación de sequedad que se acentúa en ambientes cerrados, con calefacción o aires acondicionados, hasta situaciones donde es imposible mantener los ojos abiertos y poder realizar una vida normal. 

Todas estas molestias pueden incrementarse durante la primavera al asociarse con la reacción inflamatoria que ocasionan las partículas de polen y polución al contactar con el ojo. En los pacientes con ojo seco se produce la rotura de la película lagrimal, contactando directamente con el aire y con ello, con esas partículas de polen-polución que flotan en el ambiente, iniciándose así el efecto inflamatoria que se asocia al ya existente en esas personas que sufría ojo seco.

La protección de los ojos y la utilización de lágrimas artificiales sin conservantes son las medidas de prevención más recomendables.
La mejor forma de prevenir la descompensación del ojo seco en primavera es la protección de los ojos, con gafas de protección lateral, utilizar casco integral para los que vamos en moto, evitar ambientes cerrados o poco ventilados así como aires acondicionados potentes, que ya empiezan a verse en este mes de mayo con temperaturas más propias del verano.

Es recomendable utilizar más lágrimas artificiales, para lubrificar y limpiar la superficie ocular, arrastrando las partículas alergenas que se depositan en el ojo. Hay que tener especial cuidado con las lágrimas artificiales, no todas son iguales y es preferible las monodosis, sin conservantes.


Los suplementos de omega 3 asociados a una dieta equilibrada, han mostrado una elevada eficacia en el control de los síntomas de ojo seco y alergia ocular.
Otra medida muy eficaz es potenciar los omega 3 en la dieta, muy recomendable en el ojo seco y muy especialmente cuando se asocia la irritación por sensibilización alérgica. El pescado azul, el aceite de oliva, entre otros son ricos en omega 3 y para los que les cuesta este tipo de alimentación, recomendamos los suplementos que se encuentran en farmacias y tiendas especializadas, capsulas con alta concentración (1000 mg /día) y máxima pureza.

Como siempre, recomendamos que en los casos de ojo seco sintomático o los pacientes propensos a reacciones alérgicas, acudan al oftalmólogo en esta época de primavera, para iniciar un tratamiento profiláctico que evite una descompensación de la superficie ocular y agrave las molestias.