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jueves, 18 de junio de 2015

Ojos y Verano

Llega el verano y los ojos son especialmente sensibles en esta época del año, por ello hay que tomar una serie de medidas para prevenir complicaciones.

Ya podemos ir a tomar el sol, a la playa, a la piscina, actividades que no están exentas de cierto riesgo para los ojos, eritemas en la piel de los párpados, conjuntivitis y queratitis por radiación ultravioleta o infecciones de las piscinas. En verano nos relajamos y nos olvidamos de ponernos las gotas que nos recetó el oftalmólogo o las dejamos en lugares inadecuados, situaciones que pueden ocasionar problemas y que debemos evitar.




Uno de los aspectos que más nos preocupa a los oftalmólogos en verano, es el impacto de la radiación solar en los ojos. De todos es sabida la importancia de proteger la piel de los efectos nocivos de las radiaciones ultravioletas, especialmente en los niños. De la misma forma, la piel de los párpados fácilmente sufre la agresión del sol, aparece un eritema muy molesto, con edema (acúmulo de liquido) y dificultad para parpadear.

Cuando se afecta el globo ocular, la excesiva exposición al sol suele ocasionar una conjuntivitis, muy molesta, con sensación de arenilla, lagrimeo, ojo rojo y que puede asociarse con cierto grado de afectación de la córnea. Se produce lo que llamamos una “queratitis”, con más dolor y molestias a la luz (fotofobia), un síntoma que indica mayor gravedad. En estos casos es aconsejable proteger los ojos, taparlos con una gasa y acudir a un centro de urgencias o a un oftalmólogo.

Para prevenir esta situación, se recomienda protegerse con gafas con filtro ultravioleta. La mayoría de gafas de sol que encontramos en las ópticas, tienen la acreditación CE de la Unión Europea, que garantiza la presencia de estos filtros. Hay que mirar el número que lo identifica, hay 4 niveles, de 0 a 4, de menos a más protección. Los recomendados son los 2 y 3. El nivel 4 es muy intenso y no se pueden utilizar para conducir.

Las conjuntivitis infecciosas también son uno de los caballos de batalla que nos encontraremos en estas fechas. Las piscinas e incluso el mar, son una fuente de contagio importante de virus y bacterias, además de las irritaciones propias de los productos químicos que se utilizan en las piscinas. En todos estos casos aparece el ojo rojo, lagrimeo o incluso supuración mucosa. Ante un “ojo rojo” que no desaparece a las 24 horas, que se acompaña de visión borrosa y dolor, es recomendable acudir al oftalmólogo. La mejor forma de prevenir estas conjuntivitis es asegurarse que la piscina cumple la normativa de sanidad.

En época estival es destacable el incremento de erosiones corneales, la mayoría producidas en excursiones o haciendo algún tipo de deporte. Un arañazo con la rama de un arbusto, un golpe fortuito o una pelota que impacta en la cara y afecta al ojo. No suelen ser lesiones importantes pero molestan y, no dejan de ser una herida, es decir, una puerta de entrada para posibles infecciones; por eso es importante evitarlas y en el caso de sufrirlas, acudir a un servicio de urgencias o un oftalmólogo para que establezca el tratamiento apropiado.

El verano es para relajarse, pero en ocasiones nos olvidamos hasta de seguir los tratamientos que veníamos haciendo durante el resto del año, algo especialmente importante en los casos de glaucoma o de ojo seco. También es frecuente olvidarse las gotas cuando salimos de viaje y si es fuera de España, no es fácil conseguirlas, porque tienen otro nombre o porque se requiere receta médica así que debemos intentar hacer una lista para no olvidar nada, es tedioso pero las consecuencias siempre serán peores ¡¡¡

PROBLEMAS OCULARES MÁS FRECUENTES EN LA ÉPOCA ESTIVAL:
  • Eritema palpebral solar.
  • Queratitis actínica solar.
  • Conjuntivitis vírica.
  • Conjuntivitis de las piscinas.
  • Erosiones corneales traumáticas.
  • Falta del seguimiento del tratamiento
CÓMO PREVENIR LOS PROBLEMAS OCULARES ESTIVALES:
  • Utilizar gafas con filtro ultravioleta tipo 2 y 3.
  • Utilizar lágrimas artificiales en ambientes secos, con aires acondicionados o tras una larga exposición al sol.
  • Acudir a piscinas con garantías del control del agua.
  • Utilizar gafas protectoras en excursiones por el bosque.
  • Hacer una lista de lo que debemos llevar en caso de viaje.
REGLA DE ORO:
Ante cualquier situación de daño ocular que se acompañe de ojo rojo y pérdida de visión, acudir a un oftalmólogo lo antes posible.